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viernes, 19 de abril de 2024

BOSQUEJO HISTÓRICO // Rafael Urista de Hoyos


SEXAGESIMO SEPTIMO PRESIDENTE DE MÉXICO

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Presidente Constitucional de Dic. 1º de 2018 a sept. 30 de 2024.

  Andrés Manuel López Obrador nació el 13 de noviembre de 1953 en la Villa de Tepetitán, municipio de Macuspana, Tabasco.  El mayor de los siete hijos de los comerciantes Andrés Manuel López Román y Manuela Obrador González, hija de un español originario de Santander y exiliado en México a causa de la guerra civil española

  A los 13 años encontró un arma de fuego que su padre había recibido como pago de una deuda.  Comenzó a jugar con ella, y la pistola resbaló de sus manos y al caer disparó una bala que se le incrustó en la cabeza a su hermano Ramón que observaba la escena muriendo instantáneamente. Se maneja otra versión donde es Ramón el que manejaba el arma que le quitó la vida, sin embargo, como haya sido, muy posiblemente eso le haya impactado a Andrés Manuel  en su formación interior para toda su vida.

  Los estudios básicos los cursó en su estado natal. Inició sus estudios profesionales en la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde cursó clases impartidas por el Carlos Pellicer, quien lo inició en la política.  Concluyó su carrera en 1976 y se tituló 10 años después.  El título de su tesis es: Proceso de Formación del Estado Nacional en México, 1821 – 1867.

  En el año 1976 dio comienzo su carrera política cuando apoyó la candidatura del poeta y antiguo maestro Carlos Pellicer, para senador por el Estado de Tabasco.  Desde que entró en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1976, poco después de finalizar sus estudios de ciencias políticas en la capital de país, López Obrador protagonizó una ascensión fulgurante.

En 1977, fue director del Instituto Indigenista de Tabasco, su primer cargo político, donde incluyó la edición de libros en lengua indígena y el proyecto de los camellones chontales.  Obrador llegó a presidir al PRI en Tabasco en 1983 y en 1984 la Dirección de Promoción del Instituto Nacional del Consumidor.  De esta época son sus primeros libros “Los Primeros Pasos” y “Del Esplendor a la Sombra”.  En 1988, salió del PRI para apoyar un año después a los licenciados Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, También disidentes del PRI, en la formación de un nuevo partido político de oposición: Partido de la Revolución Democrática (PRD).

  Encabezó un éxodo a la ciudad de México por las irregularidades cometidas por el PRI en las elecciones municipales de 1991.  En 1994, sus partidarios lanzaron nuevamente su candidatura ahora para la gobernatura del Estado de Tabasco.  En ese tiempo se hizo famoso por la toma de pozos petroleros junto a simpatizantes suyos como protesta por lo que consideraba un fraude electoral en su perjuicio, siendo esta su bandera personal en todas las elecciones donde el era derrotado.

  En 1995 se inició una segunda marcha por la democracia antecedida por una proclama nacional que planteaba como ejes la defensa de la soberanía nacional, la democracia, el desarrollo económico con sentido social, impedirla privatización de PEMEX.  El 9 de mayo del mismo año, participó en la iniciativa de creación de una Alianza Nacional Democrática para lograr un México más democrático y más justo según lo aseguraban; sin embargo, tanto esta alianza como la proclama anterior no tuvieron eco en el pueblo “bueno y sabio” y prácticamente nacieron muertas y muy probablemente todos estos fracasos políticos fueron incubando en su interior un resentimiento y un odio tan acendrados y que ahora los está resintiendo toda la nación mexicana.

  El 17 de abril de 1996 fue electo para la presidencia del Comité Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), cargo que ocupó hasta abril de 1999.  En septiembre presenta el libro: “FOBAPROA, expediente abierto”.  El 29 de marzo del 2000 obtuvo su registro ante el Instituto electoral del Distrito Federal cargo en el que fue electo en las elecciones generales de ese año, y ahí si no hubo ninguna protesta de fraude electoral.  Sus programas sociales presentados en el discurso de “primero los pobres” caracterizaron su gobierno, lo que le ha valido el calificativo de populista, autoritario, paternalista y mesiánico.

  El 5 de septiembre de 2006, rechazó el fallo (nuevamente su bandera) del Tribunal electoral que declaró Presidente de la República a su rival el oficialista Felipe Calderón.  Después se sucedieron dos meses de denuncias de fraude y multitudinarias protestas.  Según el recuento final de votos presentados por el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TRIFE) en las elecciones del dos de julio de 2006, fueron: 14,916.927 votos para Felipe Calderón y 14,683.096 sufragios para López Obrador, lo que supone una diferencia del 0.56 por ciento en favor del primero.

  El 25 de julio de 2010, anunció su participación en las elecciones presidenciales de 2012.  En el Teatro Metropólitan, tomo posesión el 11 de marzo de 2012 como candidato oficial del partido recién fundado: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la presidencia de México en el proceso electoral fijado para el 1º de julio  donde López Obrador obtuvo 15.8 millones de votos mientras que el candidato priista Enrique Peña Nieto llegó a los 19.2 millones; y nuevamente la bandera obradorista de fraude electoral hizo su aparición a pesar de que la diferencia en contra fue de casi cuatro millones de votos. El 20 de noviembre de 2012 fue nombrado presidente del Comité Ejecutivo Nacional del partido Morena.  A propósito del título “Movimiento de Regeneración Nacional” es el mismo que años atrás enarboló un candidato en unas elecciones de Colombia, una rara “coincidencia”.

  En noviembre de 2017, presento el Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024, convirtiéndose en candidato presidencial por tercera ocasión para las elecciones federales de 2018.  El 13 de diciembre, su partido formalizó la coalición con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES) con el nombre de “Juntos Haremos Historia”, convirtiéndose López Obrador en el candidato de los tres partidos.

  En las elecciones celebradas el 1º de julio de 2018, Andrés Manuel López Obrador, por fin, ganó la presidencia de México en su tercer intento y gracias al voto de castigo contra el PRI y su candidato José Antonio Meade.  El candidato izquierdista obtuvo el 53% de los votos, seguido del aspirante del PAN, Ricardo Anaya, con el 22% y para el candidato oficialista el 16%.

  En su primer mensaje tras ser reconocido como ganador, López Obrador presentó su proyecto para México con la garantía que no incluirá arbitrariedades, riesgos para la economía o impunidad.  Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal.  El tabasqueño insistió en que el pueblo logre la reconciliación y ponga por encima el interés general.  En su proyecto para establecer la democracia afirmó que “la corrupción no será tolerada a nadie, sea quien sea será castigado, incluyo a compañeros de lucha, a funcionarios, a los amigos y a los “FAMILIARES.  El buen juez por su casa empieza.  Tengo un gran gusto porque la gente nos dio su apoyo y su respaldo, le agradecemos todo al pueblo de México, “No les fallaré, no los decepcionare, mi gobierno descansará en tres pilares: “no mentir, no robar, no traicionar”.

  Más adelante el tabasqueño repitió que no aumentarán los impuestos ni se establecerán nuevos, se detendrá el aumento a los precios de las gasolinas y se moderarán los mismos en la electricidad, se fortalecerá el mercado interno, a la par de reiterar su promesa de duplicar pensiones a adultos mayores, apoyar a personas de bajos recursos con discapacidad y a las comunidades indígenas, para finalizar su discurso ante una plaza de la Constitución (Zócalo) abarrotada afirmó, alzando la voz, no habrá ninguna expropiación a la propiedad privada. (periódico “Zócalo” Julio 2-2018).

 Propuestas por secciones del presidente electo: Zócalo  julio 2 de 2018:

EDUCACIÓN:

=  Acceso a escuelas universitarias públicas y privadas para todos los estudiantes que aspiren a estudiar y cuenten con certificados de estudios de educación media superior

 = Incluir A 150 mil jóvenes para completar su bachillerato.  Integrar a 5 mil docentes y brindar beca anual de 29 mil pesos por alumno. Prepararlos para que continúen sus estudios superiores o encuentren trabajo.

= Cancelación o mejora de la reforma educativa y la supresión de las cuotas para que los padres de familia se hagan cargo del mantenimiento de la infraestructura educativa de los planteles.

SALUD:

= Lograr la cobertura universal de salud en medicamentos, consultorios, clínicas y hospitales gratuitos.

= Aumentar en 1% del PIB al sector público de salud.

= Implementar un “Sistema de urgencias efectivo” que responda de manera eficaz ante: infartos, traumatismos por accidentes, violencia o desastre natural.

ECONOMÍA:

= Crear una plataforma digital para obtener empleo, donde se contenga la mayor red de vacantes disponibles en el mercado laboral.

= No crear nuevos impuestos y no aumentar IVA y el ISR

= Incrementar el salario mínimo en un 15.6% anual, más inflación, para llegar a la cantidad de 171 pesos diarios al finalizar el sexenio.

ASISTENCIA SOCIAL:

= Rescatar el campo del abandono y garantizar la seguridad alimentaria del país, priorizando a las comunidades indígenas. Se fijará precios de garantía para los productos agrícolas eliminando los funestos intermediarios.  Se promoverá la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables y se otorgarán créditos blandos a los ganaderos.

= Duplicar la pensión a los adultos mayores, incluyendo a los jubilados del ISSSTE y del IMSS, mientras prohíbe las pensiones a expresidentes como parte de una política de austeridad.

= Otorgar una pensión a todas las personas que padezcan algún tipo de discapacidad.

ENERGÍA:

= Detener el proceso de rondas y revisar los contratos petroleros que ya han sido asignados, reducir o detener las exportaciones de petróleo crudo y construir dos refinerías en Tabasco y Campeche que impulse la autosuficiencia energética nacional con una inversión de 6 a 8 mil millones de dólares para producir 300 mil barriles diarios de combustible.

POLÍTICA EXTERIOR:

= Buscar la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte con estados unidos y Canadá y mantener la cooperación binacional con el presidente Donald Trump.

= No se aceptará el maltrato a los migrantes ni actitudes racistas, hegemónicas o prepotentes.

= Reconocer una postura consistente con la autodeterminación de los pueblos, la no intervención en la soberanía de las naciones y el respeto del orden jurídico internacional.

SEGURIDAD:

= Crear el Bloque Nacional de Seguridad donde el Presidente de la República tendrá el mando directo de todas las corporaciones.

= Sostener reuniones diarias entre el presidente y el gabinete de seguridad para definir estrategias y coordinar esfuerzos en todo el país.

= Apoyar el establecimiento de un Mando Único Policial con 32 corporaciones estatales, para la estandarización y profesionalización de las corporaciones policiacas en México.

= Eliminar el fuero al Presidente de la República y a todos los altos funcionarios para  poder procesarlos en caso de que violen los derechos humanos o hayan incurrido en corrupción.

= Establecer una “Constitución Moral” que convoque a la ciudadanía a respetar la ley y la llamada amnistía para criminales que busquen reinstalarse a la sociedad.

= Aplicar una política de austeridad que permita contar con un presupuesto suficiente para promover el desarrollo, la producción y el empleo, garantizando el bienestar de todos.  

  El sexenio y las ilusiones transformadoras se desvanecen. Poco o nada de lo prometido habrá de lograrse.  Los sueños de López Obrador no se alcanzarán y tampoco las ambiciones del luchador social.  Su nombre no pasará a la historia como el de Juárez o el de Madero como tantas veces lo pregonó, al contrario, terminará estando a la altura de los peores presidentes mexicanos de la historia como López de  Santa Anna, Victoriano Huerta, Luis Echeverría o José López Portillo.

  Dice la conseja popular: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, y es que con el voto a favor de López Obrador una mayoría de mexicanos apostaron por el pasado, por la vuelta al populismo, a los gobiernos autoritarios y nada democráticos y por un camino que apunta a la dictadura.  La sociedad mexicana nunca aprendió de las lecciones que nos dejan las dictaduras como la cubana, las de Argentina y Chile del siglo pasado--- que trajeron a México miles de refugiados--- y las actuales de Venezuela y Nicaragua.

  La sociedad mexicana no hizo caso de la narrativa de un puñado de periodistas e intelectuales que documentaron---hasta el cansancio--- las aberraciones, contradicciones y hasta boberías que proponía el hoy presidente electo.  Esa sociedad que si bien enojada con el PRI y con la partidocracia, estaría aún más indignada al descubrir que “Morena” es el bote de basura de la escoria de la clase política y de lo más cuestionable del PRI;  Morena es receptáculo de la traición, la venganza, el oportunismo, la ambición sin límite y la casa donde militan los que buscan poder y dinero fáciles y donde imperan la corrupción y la impunidad también sin límite.

 

domingo, 14 de abril de 2024

BOSQUEJO HISTÓRICO // Rafael Urista de Hoyos


SEXAGESIMO SEXTO PRESIDENTE DE MÉXICO

LICENCIADO ENRIQUE PEÑA NIETO

Presidente Constitucional de Dic. 1º de 2012 a 30 de Nov. De 2018.

  Nació el 20 de julio de 1966 en Atlacomulco, Estado de México.  Es licenciado en derecho por la Universidad Panamericana y tiene una maestría en administración por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

  Enrique Peña Nieto comenzó a trabajar en el servicio público desde joven, ocupando diversas posiciones en el gobierno del Estado de México, donde también fue coordinador del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

  En 2005 contendió por la gubernatura del Estado de México.  Durante su campaña recorrió el Estado escuchando a la gente y firmando compromisos de obra pública ante notario.  Así, obtuvo la gubernatura de la entidad más poblada del país para el período 2005-2011.  En su gestión logró importantes avances en materia de infraestructura y servicios públicos.

  En 2012 con una plataforma de 266 compromisos definidos y firmados ante notario a lo largo de todo el país durante su campaña como aspirante a la presidencia de la República, y la convicción de transformar los sectores estratégicos de la mano de la sociedad civil y de los diferentes niveles de gobierno y de la pluralidad de fuerzas políticas, Enrique Peña Nieto ganó las elecciones presidenciales en los comicios efectuados el 1º de julio de ese año (2012).

  Durante el sexenio que estaba por iniciarse el presidente Peña Nieto leyó que llevaría  a cabo reformas estructurales y políticas públicas innovadoras, con el objetivo, como el lo prometió en su campaña, hacer de México un país de paz e incluyente, una sociedad mejor preparada y más prospera, y una nación soberana que actúa con responsabilidad ante la comunidad internacional; resumiendo el discurso de su toma de posesión que como ustedes seguramente se dieron cuenta en esa ocasión, no fue más que un simple discurso demagógicamente político.

Al finalizar su administración y un día antes de entregar el cargo al nuevo mandatario, nos endilgó un resumen informativo de los resultados de su administración, contenidos en una serie de exitosas reformas que supuestamente acercaban a nuestro país en el concierto de las naciones más adelantadas del orbe:

  “Las reformas estructurales amplíaron los derechos de las personas ---como la Reforma Educativa, la nueva Ley de Amparo, el Código Nacional de procedimientos Penales y la de Reforma Regulatoria--- fortalecieron la productividad y la competitividad de nuestra economía--- como la Reforma Laboral, aprobada en el período de transición; la Financiera, la de Competencia económica, la de Telecomunicaciones, la Hacendaria, la de Disciplina Financiera para las Entidades Federativas y los Municipios, y la Energética--- y consolidaron nuestro régimen institucional--- como la Reforma Política-Electoral, la Reforma Anticorrupción y la de Transparencia.”

  “Hoy, nuestro país ha sido capaz de transformarse gracias a los acuerdos que forjamos al interior, y también los que negociamos en el exterior.  Al término de este sexenio, contamos con importantes fortalezas:

--Estabilidad política, social y económica.

--Finanzas públicas sanas, con 78 por ciento más contribuyentes que hace seis años y una deuda manejable y decreciente.

--La inflación más baja para un sexenio desde hace casi 50 años.

--La creación de más de 4 millones de nuevos de trabajo formales.

--Un nuevo modelo energético, que permite recuperar nuestra condición de potencia 

   En este sector y liberar recursos públicos para fines sociales.

--La mayor inversión extranjera directa de nuestra historia, por más de 2000 mil millones de dólares, además de inversiones ya comprometidas por casi los mismos doscientos mil millones de dólares, tan sólo en el sector energético.

--Los menores porcentajes de pobreza y de carencias sociales desde que se tiene registro.

--Un nuevo modelo educativo, que se implementa en las aulas a partir del ciclo escolar 2018-2019.

--Proyectos de telecomunicaciones en marcha que permitirán dar servicio de internet de banda ancha, por lo menos al 90% de la población para el año 2024.

--El doble de capacidad portuaria que existía al inicio de este gobierno.

--Una renovada red de carreteras y proyectos ferroviarios y aeroportuarios de gran escala.

--Y un conjunto de tratados comerciales de nueva generación y relaciones estrechas con todos los países con los que compartimos principios e intereses.”

Finalmente, el presidente Peña Nieto nos afirma que, en adelante, contribuirá al bienestar de México desde el ámbito privado.

  El presidente Enrique Peña Nieto deja saldos negativos a nivel económico, político y social. 

  La doctora Ivonne Acuña Murillo nos deja los siguientes comentarios respecto del sexenio de Enrique Peña Nieto:

 Como perdido ha sido calificado por diversos sectores, el sexenio de Enrique Peña Nieto.  Perdido para el Estado y la sociedad mexicana, pero no para él y la élite que representa.

  Pareciera que seis años son poco tiempo, casi nada en la larga historia de una nación; sin embargo, en un país que se desangra, un sexenio es una eternidad.  Una oportunidad desperdiciada, un tiempo valioso que se disolvió ante la mirada indolente y cómplice de los poderosos y la desesperación y el horror de una población indefensa y abandonada a su suerte.  Debería de existir una sanción para el que despilfarra así el dinero y el tiempo de millones de personas.

  Aunque tarde pero ahora les damos la razón a aquellos que durante la campaña presidencial de 2012 advertían de los riesgos de elegir al peor de los candidatos, aquel de “cara bonita” y “pocas ideas”, aquel que sin ser el cerebro de su grupo político, crearía la oportunidad para que quienes le apoyaron en su vertiginosa carrera política se enriquecieran al amparo del poder político: y más aún, teniendo el precedente del mismo personaje que como gobernador del Estado de México instauró un sistema de corrupción que lo cambió de una simple riqueza a un gran millonario.

  Por supuesto para quien ya se va, seis años fueron suficientes para continuar con el fortalecimiento de ciertos empresarios, medios de comunicación y otros grupos fácticos, por lo que no se puede hablar de tiempo perdido, como en el caso de la población.

  Un claro ejemplo es el de Germán Larrea, que de acuerdo con los reportes de la revista “Forbes” aumentó su fortuna de 16,000 millones a 17,300 millones en esos seis años. Asimismo, según datos del informe “Billonaires report”  2018 de la banca suiza UBS, en un año, la fortuna de 16 mexicanos sumó 16 mil millones de dólares, 21% más que en 2017. En contraste de 2012 a 2016, los niveles de pobreza y desigualdad han permanecido constantes y el ingreso de las familias mexicanas ha sufrido gran caída.  De esta manera, el empleo en México se caracteriza, en esos seis años perdidos, por la generación de más puestos de trabajo formal ---como lo manifiesta Peña Nieto en su informe---  con cuatro millones de nuevos empleos pero con salarios en extremo precarios.

  Pero no se piense que Peña Nieto se vio perjudicado en sus ingresos por la pérdida adquisitiva del salario, ni la precarización de éste ni el bajo, muy bajo crecimiento de la economía.  El sitio “La Silla rota” publicó, basados en datos de la Secretaría de la Función Pública, que el patrimonio del todavía presidente aumentó en un 60%, pues cuando inició su mandato tenía en sus cuentas bancarias 14 millones, trece mil cien pesos, y al término de éste suma 22 millones 277 mil 967 pesos.

  Por supuesto, a simple vista la cifra no es escandalosa; sin embargo, el aumento desmedido de la deuda pública, los conflictos de interés durante su administración, la Estafa Maestra, etcétera, llevan a pensar en sumas infinitamente superiores, mismas que, por supuesto, la Función Pública no reportaría; por ejemplo, en la Estafa Maestra se comprobó un desvío millonario de recursos públicos de 7 mil 670 millones de pesos, de los cuales se puede pensar,  (“piensa mal y acertarás” dijo Maquiavelo) que por lo menos la mitad fue a parar a los bolsillos del “cara bonita” presidente.

  Pareciera que la alternancia del PRI y el PAN en la silla `presidencial rompió la reputada tradición no escrita de “roba pero deja para el que viene”, máxima que se aplicaba cuando el que venía pertenecía al mismo partido.  Paradógicamente, la relativa democratización de la vida política trajo consigo un aumento notorio de la corrupción política, la impunidad y la rapacidad voraz, aún y cuando se efectuó el cambio de partido en la presidencia, pues el sistema podrido siguió de igual manera.

  Efectivamente, en este sexenio peñanietista se alcanzó el propósito no declarado de las elites en México (el1% de la población) de ser los dueños de la mayor cantidad de recursos posibles, entiéndase petróleo, minerales, metales preciosos, agua, maderas preciosas, etcétera, en detrimento, por supuesto, de las grandes mayorías (el99% restante); y en un amplio panorama todo eso se puede aplicar, sin temor a equivocarse, a todo el mundo.

  En otro orden de ideas, el presidente Peña Nieto hereda a la próxima administración una deuda externa que asciende a 10.8 billones de pesos, duplicando la deuda pública en sus 6 años de mandato, el monto más alto del que se tenga registro.  Resalta aquí que a pesar de un crecimiento tan elevado de la deuda, es el primer sexenio en que el gasto público no contribuye con el crecimiento económico, y la pregunta obligada es que si tal deuda no se utilizó para generar un mayor crecimiento económico, ¿en que se utilizó?

  Como dato para la historia queda que el de Enrique Peña Nieto ha sido un sexenio perdido para la población no así para las élites política y económica.  Sin embargo, no sólo en materia económica se ha perdido, también en materia de violencia e inseguridad al ser el sexenio que termina más violento que el anterior, en materia de impunidad, de violación de derechos humanos, creación de oportunidades para las personas de escasos recursos, para mujeres y jóvenes, para reducir la desigualdad social y detener la terrible desintegración social que vive el país.

  Para finalizar y de acuerdo con datos de la encuestadora “Parametría”,  Peña tuvo una aprobación promedio durante su administración de 38%.  Esto se traduce en que 6 de cada 10 mexicanos desaprobaron su desempeño a lo largo de seis años; para el 81% de las personas encuestadas hizo menos de lo que se esperaba, contrastando con el 11% que afirmó que hizo lo que se esperaba y el 5% que cree hizo más de lo esperado; el 5% considera que entrega un país igual de malo y el 73% un país peor. Los rubros peor calificados son combate:  a la pobreza (76%), a la corrupción (78%),                                         
al narcotráfico (82%) y a la delincuencia (84%).

domingo, 7 de abril de 2024

BOSQUEJO HISTÓRICO // Rafael Urista de Hoyos


SEXAGESIMO QUINTO PRESIDENTE DE MÉXICO.

FELIPE DE JESÚS CALDERÓN HINOJOSA

Presidente Constitucional: de dic. 1º de 2006 a nov. 30 de 2012

  Nació el 18 de agosto de 1962 en la ciudad de Morelia, Michoacán.  Fue en el Partido Acción Nacional (PAN) donde conoció a su esposa, Margarita Zavala.  Tiene tres hijos, María, Luis Felipe y Juan Pablo.  Antes de ser presidente de México, vivió en la colonia Las Aguilas, al sur de la ciudad de México, donde vive actualmente.

  Es abogado egresado de la Escuela Libre de Derecho (1987).  Obtuvo la maestría en economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), así como la maestría en administración pública por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad Harvard en los Estados Unidos.

  Fue secretario nacional de acción juvenil, secretario de estudios y secretario general del partido Acción Nacional (PAN).  Entre 1996 y 1999 fue presidente del Comité Ejecutivo Nacional, órgano ejecutivo del PAN.  Durante su gestión, su partido
ganó las gubernaturas de Nuevo León, Querétaro y Aguascalientes, así como 14 capitales de estado, entre ellas Monterrey. Fue representante por mayoría en la Asamblea del Distrito Federal y diputado federal por representación nacional (diputado de partido o plurinominal) en dos ocasiones.  En 1987, fue secretario de Estudios del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, el cual presidía Luis H. Álvarez.

  En 1988, a los 26 años de edad, contendió por su partido a representante  de la Asamblea de Representantes  del Distrito Federal y ganó una curul de mayoría relativa por el XXXIX (treinta y nueve) distrito electoral local.  Hasta antes de su victoria en las elecciones presidenciales esta había sido la única vez que había triunfado en una votación para un cargo de elección popular, ya que, hasta entonces, sólo había sido candidato por representación proporcional (diputado de partido).

  Al término de se período como representante, fue diputado local de 1991 a 1994, tiempo durante el cual ocupó la Secretaría de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados y participó en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

  En 1993, poco antes de concluir su periodo como diputado federal, fue elegido secretario general de su partido, cuando Carlos Castillo Peraza era presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) .  Durante ese período, también fue representante del PAN ante el Consejo General del Instituto Federal Electoral, cargo que dejó en 1995..

  Tras concluir su período como legislador federal se postuló en 1995 como candidato a gobernador de Michoacán, su estado natal, entidad donde el panismo aún no contaba con una presencia electoral importante.  No obtuvo el cargo, pero aumentó la votación a favor de su partido (25%) en las elecciones.  Posteriormente fue elegido presidente del Comité Ejecutivo Nacional de su partido para el período 1996-1999.

  En el año 2003 se incorporó al banco estatal de Banobras y posteriormente al gabinete del presidente Fox Quesada como Secretario de Energía, cargo al que renunciaría poco tiempo después, luego de supuestas presiones del presidente cuando se autopostuló para la candidatura a la presidencia de la República por su partido.

  Entre sus participaciones en organismos de política internacional, se cuenta de su participación en el grupo  “Líderes Mundiales del Futuro” del Foro Mundial, del cual es miembro desde 1997, así como en la Internacional Demócrata Cristiana, de la que es vicepresidente desde 1998.

  Felipe Calderón fue elegido candidato del Partido Acción Nacional en una elección interna a finales de 2005.  En ellas derrotó al exsecretario de Gobernación Santiago Creel, y al exgobernador de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez, con un muy amplio margen.  Calderón acepto la nominación de su partido el 4 de diciembre de 2005, y comenzó oficialmente su campaña en enero de 2006.

  Felipe Calderón triunfó en la más competida elección presidencial de toda la historia de México.  Por sólo medio punto porcentual y con casi quince millones de sufragios a su favor, venció a su principal competidor, Andrés Manuel López Obrador, quien obtuvo doscientos treinta mil votos menos que el ganador de la contienda, dejando muy atrás, en tercer lugar, a Roberto Madrazo Pintado, candidato del otrora partido aplanadora, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que fue desplazado de las preferencias ciudadanas, que llevaron al partido Acción Nacional (PAN) nuevamente a la Presidencia de la República y consagraron al Partido de la Revolución Democrática (PRD) como segunda fuerza electoral del país.

  Mientras López Obrador y el PRD cuestionaron los resultados y pidieron un recuento completo de los votos, la victoria de Calderón se confirmó meses después, el 5 de septiembre de 2006, por el Tribunal Federal Electoral.  La ceremonia de toma de posesión de Calderón en el Congreso de la Unión fue tensa y duró menos de 5 minutos, ya que sólo recitó el juramento del cargo mientras los legisladores del PRD gritaban en protesta por un inexistente fraude electoral, y luego abandonó rápidamente el edificio por razones de seguridad.

  A la hora decisiva, el electorado prefirió, por medio punto porcentual, a Calderón, pues fueron más efectivas las propuestas concretas de Calderón respecto a la seguridad, al empleo y el combate a la miseria, que los ofrecimientos populistas de López Obrador, portador de un mensaje que  los mexicanos ya habíamos escuchado en los días de los presidentes Echeverría y López Portillo y que en ese entonces nos condujeron a terribles crisis económicas.

  Los días que siguieron al 2 de julio fueron muy complicados, cuando López Obrador, al negarse a reconocer el triunfo de Calderón, no sólo impugnó por la vía judicial los resultados, sino que tomó las vías de los hechos, para apoderarse de calles y plazas, coaccionar al Instituto Federal Electoral y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, para que anulara la elección.  Soportando la presión de los seguidores de López Obrador y a pesar de las amenazas de dislocar la paz social, ambas instituciones resolvieron conforme a derecho y respetaron la voluntad de la mayoría de los ciudadanos mexicanos, apegándose a la regla de oro de la democracia: gana el que obtiene el mayor número de votos así sea que ese número represente a sólo un voto.

  Su presidencia estuvo marcada por el inicio de la guerra contra el narcotráfico, que comenzó casi inmediatamente después de que asumió el cargo, y fue considerada por muchos observadores como una estrategia para ganar legitimidad popular después de las complicadas elecciones.  Calderón aprobó la “operación Michoacán”, el primer despliegue a gran escala de tropas federales contra los cárteles de la droga.  Al final de su administración, el número oficial de muertes relacionadas de la guerra contra las drogas fue de al menos 60,000.  La tasa de homicidios se disparó durante su presidencia y alcanzó su punto máximo en 2010 y disminuyó durante los dos últimos años de su mandato.

  Su administración también estuvo marcada por la “gran recesión”, que resultó de una caída de 4,7% en el producto interno bruto (el PIB) en 2009.  Una recuperación económica del año siguiente dio lugar a un crecimiento del 5,11%.  En 2007 estableció “Pro México”, un fondo de fideicomiso público que promueve los intereses de México en el comercio internacional y la inversión.  El total de la inversión extranjera directa durante la presidencia de Calderón fue de $70,494 millones de dólares.  Como resultado del paquete “anticíclico” aprobado en 2009 para abordar los efectos de la recesión mundial, la deuda nacional aumentó del 22.2% al 35% del PIB en diciembre de 2012, en consecuencia, la tasa de pobreza aumentó de 43% a 46%.

  Otros eventos importantes durante la presidencia de Calderón incluye la aprobación en 2008 de las reformas a la justicia penal ( implementada en su totalidad en 2016 en el sexenio siguiente de Enrique Peña Nieto), el manejo exitoso de la pandemia de gripe en 2009, el establecimiento en 2010 de la Agencia Espacial Mexicana, la fundación en 2011  de la “Alianza del Pacífico” y el logro de la atención médica universal a través del Seguro Popular (aprobado por la administración Fox) en 2012.  Bajo la administración de Calderón se crearon 16 nuevas áreas naturales protegidas.

  Felipe Calderón Hinojosa llega a la presidencia en un momento crucial de nuestra historia.  Recibe  un país dividido con un clima de efervescencia política y bajo la tensión producto de un oponente resentido lleno de odio y dispuesto a obstruir el avance nacional.  Por ello, Calderón tiene frente a sí el más grande reto que presidente alguno a tenido que enfrentar:  conseguir primero la conciliación y, luego,  el progreso común con desarrollo económico y con justicia social.

  Felipe Calderón está consiente de su ingreso a la historia de México.  Por ello ha propuesto como meta a alcanzar que los mexicanos un país que corresponda a los sueños que para nosotros tuvo José Marí Morelos y Pavón, el caudillo de la independencia, el más grande estadista que México ha dado al mundo.  Calderón, a quien la figura del “Siervo de la Nación” sirve de inspiración y de bandera, ha dicho que Morelos concibió: “un país donde fuese una realidad el que la soberanía se depositara en el pueblo y fuese ejercida sólo por sus representantes, un país donde fuésemos iguales ante la ley, con división de poderes, en el que se moderaran opulencia e indigencia y se alejasen así la ignorancia, la rapiña y el hurto”.

  A casi dos siglos del inicio de la guerra de Independencia, a casi dos siglos en que Morelos redactara los “Sentimientos de la Nación”, Felipe Calderón simplemente propone que se cumplan y se hagan efectivos los sueños del Generalísimo Morelos.  Estamos hablando de una deuda que tiene casi doscientos años de haberse contraído.

sábado, 30 de marzo de 2024

BOSQUEJO HISTÓRICO // Rafael Urista de Hoyos


SEXAGESIMO CUARTO PRESIDENTE DE MÉXICO

VICENTE FOX QUESADA

Presidente constitucional: de Dic. 1º de 2000 a Nov. 30 de 2006

Vicente Fox Quezada nació el 2 de julio de 1942 en la ciudad de México. Su madre, Mercedes Quesada Etxaide, nació en San Sebastián, Guipúzcoa (España), el 11 de mayo de 1919, y emigró a México a temprana edad. Su abuelo paterno, José Luis Fox Flach, nació bajo el nombre de Joseph Louis Fuchs en Cincinnati, Ohio, Estados Unidos y de padres inmigrantes alemanes católicos. La familia Fuchs cambió su apellido a Fox después de 1870, tanto Fox significa zorro en inglés igual que Fuchs en alemán. Su padre, José Luis Fox Pont, nació en Irapuato, Guanajuato, y adquirió la nacionalidad estadounidense, sin embargo el 4 de marzo de 1946, recuperó la nacionalidad mexicana

Vicente Fox pasó sus primeros años en el rancho San Cristóbal del municipio San Francisco del Rincón, en compañía de sus ocho hermanos. Cursó la mayor parte de sus estudios básicos en instituciones católicas, Colegio de La Salle e Instituto Lux en León y estudió la licenciatura en administración de empresas, en la Universidad Iberoamericana, concluyó sus estudios en 1964, pero pasaron 35 años hasta que finalmente, en marzo de 1999, obtuvo su título universitario al presentar su examen profesional con la tesis “Generación de un plan básico de gobierno” en el campus Santa Fe de la ciudad de México.

En 1965, entró a trabajar en la compañía Coca-Cola primero como distribuidor local y después como supervisor de ruta de camiones repartidores, y en 1970 llegó a ser Director nacional de operaciones, en 1971 Director de mercadotecnia , para en sólo en once años asumir la presidencia de la división de América Latina, transformándose así en el gerente ejecutivo más joven en la historia de la compañía transnacional.

Por aquellas fechas decidió cursar el Diplomado de Alta Gerencia, impartido por profesores de la Escuela de Negocios de la Universidad Harvard, posteriormente renunció a la compañía refresquera en 1979 para dedicarse a sus negocios, los cuales giran en torno a la alimentación agropecuaria, la exportación de verduras congeladas y el calzado. Algunos años antes había contraído primeras nupcias con su asistente en Coca-Cola, Lilian de la Concha; estuvieron casados de 1972 a 1991. Adoptaron cuatro hijos: Ana Cristina, Paulina, Vicente y Rodrigo. Por problemas personales, el matrimonio civil fue disuelto en 1991.

De manera paralela fue secretario del Ramo Agropecuario en el gabinete alternativo del partido Acción Nacional formado por Manuel Clouthier. Esta presidencia alternativa así como la que posteriormente fuera la presidencia legítima de López Obrador, no son más que movimientos de protesta por los fraudes cometidos por el PRI y por lo mismo no tuvieron más efecto práctico a no ser por el ridículo en que cayeron los dos políticos

mencionados. El miércoles 6 de julio de 1988, Vicente Fox Quesada fue elegido diputado federal por el distrito 3 de Guanajuato para la LIV (cincuenta y cuatro) legislatura; este puesto ya no fue alternativo sino real y efectivo. Como legislador, cuestionó la legitimidad del triunfo de Carlos Salinas de Gortari en las elecciones de ese año.

El 10 de septiembre de 1988, la Cámara de diputados erigida en Colegio Electoral a cargo del funesto y nefasto Manuel Bartlett, declara válidas las elecciones y presidente electo a Salinas de Gortari por el voto de 263 diputados, de los cuales 260 eran del PRI, con 83 votos en contra y en ausencia de 150 diputados de la oposición. Durante una de las sesiones de este seudo-colegio electoral, el diputado Vicente Fox se colocó dos boletas electorales del fraude a manera de orejas de ratón para ridiculizar a Salinas. En la elección estatal extraordinaria de 1995 Fox contendió por la gubernatura de Guanajuato resultando ganador con el 58% de los votos, frente a Ignacio Vázquez Torres con un 32% de los votos.

Ya para 1997 Fox había manifestado su interés por ocupar la Presidencia de la República, cargo para el cual sería habilitado solamente tras la reforma constitucional del artículo82 en 1993 que permite a los mexicanos por nacimiento, hijos de padre y madre de origen extranjero pero nacidos dentro del territorio nacional para poder aspirar al puesto. De esta manera se hizo de la candidatura presidencial por el partido Acción Nacional (PAN) el 14 de noviembre de 1999.

La campaña política de Fox se caracterizó por implementar novedosas estrategias de mercadotecnia política inspiradas en su experiencia profesional. Contó con el apoyo de diversas instituciones, una de las mas polémicas fue la llamada “Amigos de Fox” cuyo titular Lino Korrodi fue acusado de permitir recursos provenientes del extranjero y de otras fuentes desconocidas, situación que el mismo Korrodi aceptó públicamente, aduciendo que dicho financiamiento había sido efectuado durante la pre-campaña, evitando así incurrir en delito electoral alguno, no obstante, la duda sobre la legalidad de dicho financiamiento persistió.

En el año 2000, Fox, representando a la “Alianza por el cambio”, compuesta por el partido Acción Nacional y el partido Verde Ecologista, y con el apoyo de Porfirio Muñoz Ledo, candidato presidencial del ahora extinto Partido Auténtico de la Revolución Mexican (PARM), logró un histórico triunfo sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el 42.5% de los votos de su titular Francisco Labastida, lo cual es suficiente en la legislación electoral mexicana para declarar un candidato ganador; la dicha legislación no contempla una segunda vuelta donde el ganador en principio logra menos del 50% más uno de los votos.

Vicente Fox Quesada asumió el cargo de Presidente de la República el 1º de diciembre de 2000 y llega a la presidencia con la legitimidad que otorga el haber ganado la elección presidencial en los primeros comicios en los que un partido de oposición venció al antes siempre victorioso partido oficial. Esta afortunada circunstancia despertó la esperanza del pueblo mexicano, e inició su gobierno contando con el apoyo mayoritario de la población,

gracias a su talante amistoso, su antiformalismo y sus “puntadas” que conseguían atraerle la simpatía de gran parte del pueblo “bueno y sabio”. La cercanía histórica del sexenio del Presidente Fox impide evaluarlo con objetividad, máxime que los medios de comunicación han desvirtuado su obra, interesados más bien en lo anecdótico (bueno y malo) del actuar del presidente. Adicionalmente, terminó su gobierno en medio de una avalancha de críticas motivadas por su conducta poco clara en la elección presidencial del 2006 y por su afán de destruir al caudillo de la autodenominada izquierda mexicana que compitió ---y perdió--- en esas elecciones (las del 2006).

Sin embargo, es posible apreciar algunos elementos positivos que en su sexenio se consiguieron, uno de ellos fundamental: la estabilidad económica que permitió mantener la inflación en sus mínimos históricos y aseguró el valor adquisitivo de los salarios, a la vez que mantenía controladas las finanzas públicas. Esto se consiguió gracias a que el presidente Fox dejó en las competentes manos del Secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz, las cuestiones económicas, sin intervenir ni estorbar.

En materia social se lograron avances espectaculares a través del Programa Oportunidades, que benefició sobre todo a los campesinos de México. Otro exitoso instrumento de desarrollo social fue el Programa Nacional de Vivienda, puesto que nunca antes como en este sexenio, los mexicanos pudieron adquirir casas habitación. Fueron cerca de seis millones de familias las que disfrutan ahora del beneficio de tener casa propia gracias a este programa.

En materia de administración pública el presidente Fox revolucionó los mecanismos tradicionales de gobierno al promover y aplicar la Ley de transparencia de la Información Pública. En materia de desarrollo político tuvo también una actuación destacada: creo la Fiscalía especial para investigar sobre los crímenes del pasado, especialmente los movimientos de 1968, 1971 y la llamada “guerra sucia”, a la vez que aceptó, un ejemplo de civismo político, someterse a las decisiones adversas tanto del Congreso como de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Pero a pesar de estos importantes logros , el presidente Fox fue criticado duramente, en buena parte dando motivo y razón para ello. En primer lugar, aireó su vida familiar, involucrándola en el ejercicio del poder público, que parecía compartir con su esposa, Martha Sahagún de Fox, a quien se atribuyó la ambición de ser la sucesora de su marido en la silla presidencial. Por otra parte, los hijos de la señora Sahagún protagonizaron escándalos de corrupción y de tráfico de influencia.

Los desplantes verbales de Fox le acarrearon muchos disgustos, quizá porque la manera de expresar sus ideas ---por lo regular certeras--- se enredaba en la alegoría de una frase populachera o en un mal chiste. En algunas ocasiones, las puntadas y expresiones del Presidente Fox pusieron en aprietos al país entero, como cuando se deterioró la relación con Cuba debido a una actuación decididamente engañosa y mal intencionada de Fidel

Castro en relación a una de las “puntadas” tontas del Presidente Fox, y que fueron maliciosamente manipuladas por el marxista cubano con el afán de ridiculizar al vencedor de sus grandes amigos: los priistas. Y también sus enfrentamientos verbales con el Congreso de la Unión, organismo que por otra parte, no supo estar a la altura de la llamada “transición democrática”, y se empeñó en obstaculizar el trabajo del presidente.

Indudablemente, en buena medida gracias al eco que los medios de comunicación dieron al jefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, convertido después en candidato presidencial, el presidente Fox carga hoy con la mancha de haber entorpecido deliberadamente el camino de López a la presidencia de la República. El enfrentamiento entre ambos personajes, representantes de dos maneras distintas de ver a México, fue real y auténtico. Los golpes e insultos fueron recíprocos, pero sobre todo los que Fox le propinó fueron más difundidos que a los que a su vez recibió.

A pesar de todo, a pesar de los intentos golpistas e ilegales de la llamada izquierda mexicana, a pesar de la violencia con que se amenazó a México de parte los exaltados y apócrifos izquierdistas, Vicente Fox pudo entregar a Felipe Calderón la Presidencia de la República, entregando además un país con una economía sólida y con las bases para un crecimiento justo y sostenido.

Un juicio sobre Fox es muy complicado en la actualidad por lo reciente de su actuación y porque el personaje, aún integrado a la vida privada, sigue siendo un factor con alguna significación política dentro del ámbito público mediático mexicano, pero podría afirmarse, desde un punto de vista político, un hombre que fue acusado de inculto se comportó como un consumado estadista: llegó a la presidencia arrojando al PRI de ella, y luego, impidió que la oposición de derecha y de izquierda llegaran a su vez a la silla presidencial, conservándola para su partido. En resumen podemos afirmar que el sexenio foxista fue un total éxito, ya que la suma de los positivos fue mucho mayor que los negativos.

viernes, 29 de marzo de 2024

BOSQUEJO HISTÓRICO // Rafael Urista de Hoyos


SEXAGESIMO TERCER PRESIDENTE DE MÉXICO

LICENCIADO ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN

Presidente Constitucional de Dic. 1º de 1994 a Nov. 30 de 2000.

  Ernesto Zedillo Ponce de león nació el 27 de diciembre de 1951 en la ciudad de México.  Presidente de la República entre 1994 y 2000.  Nacido en el seno de una familia de clase media, cursó estudios en la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional y las universidades de Bradford (Inglaterra), Colorado y Yale (Estados Unidos); en esta última se doctoró con una tesis sobre la deuda externa mexicana.

  Afiliado desde 1971 al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 1987 fue designado subsecretario de Control Presupuestario, y defendió la aplicación de un riguroso plan para combatir la inflación.  Nombrado secretario de educación en el gabinete de Carlos Salinas de Gortari, abandonó el cargo en 1994 para dirigir la campaña del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, que fue asesinado en un atentado el 23 de marzo del mismo año.

  Según el presidente Salinas, la noche misma del asesinato de Colosio recibió la sorpresiva visita del expresidente Luis Echeverría, quien le solicitó designar como nuevo candidato a uno de sus subalternos (de Salinas) Emilio Gamboa Patrón.  Al día siguiente, desde la propia sede del PRI, alguien (que se presume fue el ultra echeverrista y maquiavelista Augusto Gómez Villanueva) transmitió faxes a toda la República en apoyo para la candidatura del presidente del partido, Fernando Ortiz Arana quien, presionado por Salinas, rechazó aspirar a la candidatura, y sólo entonces el presidente procedió al destape de Ernesto Zedillo.

  Zedillo resultó ser un candidato sin el menor carisma, pero la simpatía que  aún conservaba Salinas y el apoyo del partido le permitieron conseguir bastantes votos.  No podría decirse que con esto volviera la tranquilidad al país, pero sí impero la sensación de que por lo menos se habían superado ya los mayores obstáculos.

  La elección de Zedillo fue aceptada como legitima por el país entero, ya que los oposicionistas habían logrado arrancar concesiones como la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), dirigido por ciudadanos independientes y apartidistas, y a la aceptación de un ejército de observadores inéditos hasta entonces, entre los cuales hubo un millar de extranjeros interesados en vigilar el proceso electoral mexicano.

  La campaña electoral de Zedillo se inició en un tono soporífero.  La personalidad del candidato sencillamente no entusiasmaba al público. Los periodistas se deshacían por enaltecer a Manuel Camacho, al tiempo que desairaban todo lo relacionado a la campaña presidencial.  Para inyectarle interés, Zedillo invitó a sus principales adversarios, el perredista Cuauhtémoc Cárdenas y el panista Diego Fernández de Cevallos, al primer debate televisivo entre presidenciales que se escenificó en el país.

  Con su vehemencia de experto polemista, Fernández de Cevallos puso prácticamente fuera de combate a Cárdenas y a Zedillo lo dejó muy maltrecho en el debate, según la opinión de la mayoría de los observadores.  El enfrentamiento tuvo lugar el 12 de mayo, y hubo quien asignara al panista las máximas probabilidades de ganar la Presidencia.  Pero en lugar de aprovechar la oportunidad para asestar el nocaut, el panista dejó pasar un par de meses en una pasividad que pareció y sigue pareciendo sospechosa, con lo cual el priista logró avanzar en las encuestas.

  Probablemente esto influyó para que en las elecciones que se efectuaron en agosto Zedillo obtuviera el 50,2% de los votos, contra 26.7% de Fernández de Cevallos y 17.1 de Cárdenas.  Sin embargo, muchos atribuyeron el triunfo al prestigio que aún conservaba Salinas.  La mayoría de los votantes y un millar de observadores extranjeros aceptaron como limpias las elecciones y más aún con el hecho que fueron organizadas y escrutadas ya no por el mismo gobierno sino por un organismo compuesto por ciudadanos dignos e independientes, y así Ernesto Zedillo recibió la banda presidencial el 1º de diciembre de 1994.

  Zedillo recibió una economía “pegada con alfileres”, según se diría más tarde.  Pero en aquel momento parece haber pensado que lograría mantener los alfileres en su sitio y normalizar la situación.  Después de todo, las cuentas que le entregaba Salinas eran infinitamente más halagüeñas que las rendidas por De la Madrid en 1988, cuando la inflación alcanzaba el 90% anual, el déficit fiscal equivalía al 12.5% del producto interno bruto (con Salinas el déficit era de sólo 1%) y cuando el pago de las deudas externa e interna consumían el 50% del presupuesto federal.

  Pero el gabinete nombrado por Zedillo no entusiasmó a los inversionistas, quienes desconfiaban principalmente del nuevo secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche, un hombre carente de las relaciones personales que Pedro Aspe, su antecesor, había cultivado en los altos círculos financieros de Nueva York y que, para colmo, se negaba contestar el teléfono a los administradores de fondos de inversión, quienes confiados en la accesibilidad que disfrutaron en el sexenio de Salinas, estaban arriesgando su prestigio al mantener en México inversiones por miles de millones de dólares.

  Serra fue cesado y lo substituyó Guillermo Ortiz que a duras penas pudo, más o menos, nivelar la situación.  Pronto circularon rumores tendientes a culpar a Salinas de la próxima catástrofe.  Pero lo realmente catastrófico fue que, por la devaluación del peso, las tasas de interés subieron de 15% en diciembre de 1994 a 110% en marzo de 1995.  La devaluación, que pudo haber sido pequeña, llegó al 120%. 

  Para cientos de miles de deudores fue imposible liquidar sus préstamos y por tal motivo quebraron muchos miles de empresas, además de que una infinidad de personas que tenían automóviles y casas hipotecadas perdieron los bienes que habían dado por garantía.  Muchos tenedores de tarjetas de crédito cayeron en la insolvencia.  Los ingresos fiscales se desplomaron y lo único que se le ocurrió cómodamente al gobierno fue aumentar el IVA del 10 al 15%, a fin de obtener el dinero que se necesitaba para atender los compromisos más urgentes.

  Quienes peor la pasaron fueron los banqueros. Encandilados por el optimismo salinista, habían comprado los bancos a precios excesivamente altos y aceptando cargar con una cartera vencida que a fines de noviembre de 1994 ascendía a 50,000 millones de pesos y estaba formada en buena parte por “préstamos amistosos” que los banqueros estatales habían concedido a los favoritos del gobierno, a sus familiares o a ellos mismos.  Zedillo decidió entonces rescatar a la banca a cualquier costo, empleando para ello  el fondo bancario para la protección del ahorro (FOBAPROA).  Muchos deudores acaudalados y muchos banqueros aprovecharon la ocasión para incluir préstamos y operaciones fraudulentas en la lista de pérdidas, lo que al cabo obligaría a los “pagaimpuestos” mexicanos a asumir el costo del rescate, que ascendió al equivalente de 90,000 millones de dólares, más intereses que se fueran acumulando.

  Por el “error de diciembre”, como le llamó Salinas, en 1995 perdieron su empleo cerca de un millón de trabajadores y el producto interno bruto cayó a un menos 6% en lugar de crecer el esperado 4 o 5%.  Pero la suerte no abandonaba al presidente mexicano.  El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá produjo mejores resultados de lo que se esperaba; en 1995 comenzaron a crecer las exportaciones mexicanas y para 1999 esta actividad había permitido la creación de un millón de nuevos empleos y aportaba considerables ingresos a la reserva de divisas, que a fines del sexenio rebasó los 30,000 millones de dólares.  La irritación del público se suavizó.  La clave del éxito fue haber satanizado a Salinas para convertirlo en chivo expiatorio de la crisis.

  los logros políticos de Zedllo fueron escasos, pero fundamentales para la transición democrática.  Zedillo fue respetuoso de los triunfos de la oposición.  A principios de 1995, los estados de Jalisco y Guanajuato fueron ganados por Acción nacional; más adelante Nuevo León y Querétaro siguieron el mismo camino.  El parido de la Revolución democrática no se quedó atrás al ganar el estado de Zacatecas.

  Llegó así noviembre de 1999, cuando había que elegir candidato presidencial para elecciones del 2000.  Acción nacional (PAN) ya tenía elegido a su candidato en la persona de Vicente Fox.  En cuanto al PRI, Zedillo, fiel a su propósito, se negó a dar el “dedazo”; Francisco Labastida Ochoa, Roberto Madrazo Pintado, Manuel Bartlett y Humberto Roque Villanueva ---apodados “Los cuatro fantásticos--- tuvieron que disputarse la candidatura en unas elecciones internas semejantes a las primarias de los Estados Unidos.  Y cuando Labastida ganó los partidarios de los derrotados, principalmente los de Bartlett, afirmaron sin razón que Zedillo había manipulado la elección para favorecer a Labastida.

El gobierno otorgó plena autonomía al Instituto Federal Electoral y dejó de ser juez y parte en las elecciones.  La reforma dio frutos de inmediato.  En las elecciones intermedias de 1997, para renovar la Cámara de diputados, la oposición en conjunto obtuvo la mayoría ---por primera vez desde 1912--- y el PRD le ganó al PRI el gobierno del Distrito Federal.  Zedillo no metió las manos en el proceso electoral del 2000 y la oposición finalmente ganó la Presidencia de la República.  El priismo derrotado, encabezado por el corrupto Manuel Bartlett, acusó al presidente Zedillo de traidor.

  La noche del 2 de julio de 2000, dos minutos después  que el presidente del IFE, José Woldenberg, anunciara el triunfo del panista Vicente Fox, la voz de Zedillo, transmitida en cadena nacional, felicitó al ganador por su victoria.  Con esto perdería todo su valor cualquier pronunciamiento de impugnación del priismo derrotado, en caso de llegar a emitirse. 

  Así, después de haber ejercido el poder durante 71 años  (de 1930 a 2000), el Partido revolucionario institucional (PRI) pasó a la oposición.