
YA CUALQUIER
MEQUETREFE se convierte en diputado, aunque traiga el uniforme de la ignorancia
tiene la osadía de subirse a la máxima tribuna del Congreso para vociferar y
lanzar una sarta de barrabasadas.
Mientras soltaba las sentencias, el corpulento cuerpo del
que nacían las reflexiones acompañadas de estruendosa voz, se agitaba.
Voz rasposa que se estrellaba en el aire y que, sin
proponérselo, iba de su boca al futuro.
Ingeniero...